La Fuente, de Aronofsky y WilliamsAl contrario que la mayoría de sus colegas, que adaptan los cómics para realizar películas con más o menos gloria, Darren Aronosfky adapta su última película a la banda diseñada, en colaboración con Kent Williams. Procedo a desglosar a los autores, cuyas trayectorias los presentan de por sí. Aronosfky es un cineasta celebrado por largometrajes como “Pi” o “Requiem por un sueño”, que figuró en más de 150 listas como una de las mejores películas del año 2000.

El trabajo de Kent Williams como ilustrador ha sido reconocido con diversos premios en países como Italia y Estados Unidos. En este último país ha recibido, entre otros, tres premios en Nueva York procedentes de la sociedad de Ilustradores. Entre sus obras figuran ” Blood: un relato sangriento” y “Kaos/ Lobezno: Meltdown”. En este link podréis observar el arte que emana de la mente de Williams.

En cuando a la novela gráfica “La Fuente”, el resultado de la combinación de estas mentes de ciencia ficción, hay que advertir que no es una adaptación fiel de la película, sino que le da otra vuelta de tuerca al argumento. El papel y el celuloide se complementan, creando una odisea sobre la lucha de un hombre a lo largo de mil años para salvar a la mujer que ama. “La Fuente” sigue el viaje de Thomas a través de tres épocas: un conquistador del siglo XVI que se enfrenta a un feroz ejército maya, un científico de nuestros días que lucha con la enfermedad mortal de su mujer y un explorador del futuro que persigue los secretos de una estrella moribunda. Plasmo esta crítica literal acerca del cómic, espero que con ella y lo mencionado os haya creado la suficiente curiosidad como para acercaros por la tienda de cómics más cercana a admirar esta joya. “Se trata de una historia de amor sobre la muerte, lo que suena o raro u horrible. Lo mejor es que no es nada morbosa, sino lírica y absorbente. Tanto como meditativa y maravillosamente extraña (…) El dibujo de Williams otorga mucha fuerza a la trama. A veces parece pintado, otras sólo bocetos, pero siempre funciona. Se desenvuelve de una forma muy cinematográfica entre viñeta y viñeta, capturando las emociones y el ambiente a la perfección. Las escenas de transición y transformación del final son impresionantes. Un cómic con fuerza, directo y precioso. Si la película lo estropea, me enfadaré mucho. Por suerte, ahora mismo tengo toda la fe del mundo en que Aronofsky lo hará bien”.

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