HERMOSO MAR DE LA CHINA / Jacques Loustal y Jean Luc Coatalem. — Ediciones Sins Entido, 2005. — 64 p. ; col.

 Portada hermoso mar de la china

La mar, el mar. Sin determinante que lo encasille, en sus corrientes deshace la sangre y la piel de sus amantes caídos, que se funden con ella (él) en la pasión del oleaje. Sus huesos son de sal y su cuerpo de agua, pero comparte las virtudes y pecados de los seres humanos, a los que condena en su sensual vaivén al abismo regido por las emociones sin timón.

A esta supuesta materia inerte a la que los románticos atribuyen alma,no le faltan galanes que la pinten y le canten . Y es que de la seducción de sus encantos surge este álbum existencialista, delicado resultado de la colaboración entre Coatalem y Loustal.

Coatalem es un escritor que de niño tuvo la fortuna de vivir  en la casa de Stevenson, en Tahití. Quizá bebiese algún  sueño salado emparedado entre los muros del hogar del creador del pirata más famoso de todos los tiempos, con permiso del delicioso Sparrow, y de su mente surgió “ Todo es artificial”, una colección de relatos de deslumbrante exotismo. Loustal es un dibujante que en España ha tenido poca repercusión hasta ahora, pero que de su mano han resultado títulos como la premiada “Kid Congo”. Este gran artista adapta aquí dos historias dulces y amargas, “El Acróbata” y “Arturo Caramajis”, precisamente  extraídas de “Todo es artificial”.

Un atardecer cualquiera, desde la barandilla del paquebote “Palmeston”, contemplan el mar individuos como Gilberto Dragonet, ex acróbata de circo exiliado en Indochina, que para evitar la cárcel acepta la misión de eliminar a una bella e influyente señorita. En el paisaje pintado a pastel, esperanza y tragedia se zambullen tras la estela del barco.  

El protagonista del otro relato es Lucien Gruchet, auxiliar del “Palmerston”, que cada noche desde hace siete años tiene la misma pesadilla; su cabina es invadida por pangolines, una suerte de mamíferos escamosos. En Shanghai prueba fortuna visitando a un psicoanalista que no le resulta resolutivo, pero es en esa ciudad donde embarca  el extravagante Arturo Caramajis, uno de los  padres de la nueva psiquiatría. Ante Lucien se abrirá una sorprendente puerta hacia una nueva realidad desde el espejismo de la vida cotidiana.

Os recomiendo este álbum, cibercompañeros de viñetas, que con su ritmo cinematográfico y sus colores de acuarela/ pastel os balanceará en el exhuberante Mar de la China.

Fátima Elías 

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