Strangehaven / Gary Spencer Millidge. — Barcelona : Planeta De Agostini, 2005-    . — Actualmente hay tres volúmenes publicados: Arcadia, La hermandad y Conspiraciones, editados entre el 2005 y el 2006.

Alex Hunter, un hombre con el corazón roto, conduce para olvidar. Y pronto se  da cuenta de que lo ha conseguido, porque se encuentra perdido en la extensa campiña inglesa. Para no variar, llueve copiosamente. Su única guía es una señal que indica “A Strangehaven”, un pueblecito que no consigue encontrar en el mapa. De repente, una niña de aspecto lúgubre irrumpe en la carretera. Por no atropellarla, Alex gira el volante y se empotra contra un árbol.

Cuando recobra el conocimiento,  el protagonista se encuentra en el gabinete del médico de  Strangehaven, donde  todo el mundo se muestra muy gentil con nuevo recién llegado.
Cuando Alex se recupera de sus heridas y de la impresión de recordar a la siniestra niña, intenta salir del pueblo, pero se pierde de nuevo y el destino lo devuelve a Strangehaven, un lugar de encanto y magnetismo al que finalmente sucumbe.  Pero la paz de Strangehaven esconde sin embargo muchos secretos que el protagonista no se plantea, pero sí nosotros, leyendo en tensión y preguntándonos quiénes son realmente los habitantes de tal extraño lugar.

Hábilmente planificados, los tres primeros números que se han editado avanzan con una tranquilidad acorde a un escenario idílico pero insólito. Con Alex, paseamos por la aldea para conocer sus rincones y a sus lugareños. Encontraremos un pub, un taller, una consulta médica, una tienda… todo ello aliñado con una colección de extravagantes personajes, demasiados para ser un pequeño pueblo: una viejecita chiflada, un hombre que asegura tener visión de rayos  x y ser de otro planeta, un chamán de la selva amazónica… y una sociedad secreta a la que más de uno parece pertenecer.
El amable lugar se transforma ante nuestros ojos en un bello y siniestro Twin Peaks. A medida que transcurren las historias, se van sumando personajes que se desdibujan en la línea de la realidad y la fantasía. En Strangehaven se crean historias intimistas, de amor, de  búsquedas iniciáticas o de hermandades secretas. Porque  Strangehaven respira; cada ser vivo puede revelarse como protagonista de una extraña historia.

Pero tal riqueza social  no lo sería sin el talento narrativo de Millidge. A partir de una realidad trivial, el autor nos propone mirar a través de un caleidoscopio, otorgando a la menor escena un giro inquietante. Aparentemente, no hay ninguna trama definida. Sin embargo, Millidge  parece preparado para recorrer todas las sendas. Se produce en nosotros la misma sensación tras ver un capítulo de Perdidos, por ejemplo, donde nada es lo que parece y los enredos encuentran su respuesta en posteriores episodios.

Sin embargo, Millidge no parece que se halle tan cómodo dibujando como narrando.  Lo más complejo para el autor parecen ser los rostros (especialmente los de las mujeres, cuyos semblantes no transcriben ninguna emoción). En cambio, los paisajes, son de un realismo fotográfico, y los detalles están perfilados hasta el mínimo rasgo. Hay que decir, sin embargo, que a medida que transcurren las historias, Millidge se supera a sí mismo y sus personajes adquieren la naturalidad que requiere la particular realidad de Strangehaven, un pueblecito que os empujará a regresar una y otra vez, como a Alex.
Sin remedio.

Fátima, alcaldesa de Strangehaven
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