Castle waiting

Castle Waiting / Linda Medley. — 256 p. b. y n., 8 color.

No sé si es por la influencia del Dragon Quest en mi vida o por que estos días late en mi corazón la chispa adecuada, un fuego fatuo que se escapó de una hoguera la víspera encantada de San Juan. Pero el caso es que hoy, mientras me mecía en el bus, recordé, sonriendo melancolía, que siempre quise ser la princesa macarra de los cuentos, una dama de acción que empuñase una espada y ascendiese por unas interminables escaleras de caracol que desembocasen en la torre donde aguardase el príncipe a besar.

Este reino medieval de delirios tangibles que se extiende ante mis ojos a lo largo del trayecto es una prolongación en color del cómic en B/N de Linda Medley, la creadora de una obra maestra de fantasía basada en los cuentos de hadas. Porque Castle Waiting es una invención ecléctica donde podemos encontrar reminiscencias de las historias de los Hermanos Grimm, evocaciones a las vidas de los santos, a Tolkien y por supuesto, todo un crisol de fábulas populares y rimas para los pequeños en un cómic para mayores.

Pero no sólo de la imaginación ajena se alimenta la autora. Medley añade criaturas y personajes de cosecha propia que habitualmente colaboran para que la narración huya del dramatismo y se convierta en delicada travesura. Así los relatos, extraídos de la vida cotidiana, penetran en la condición de la naturaleza humana con humor inteligente, e inclinan la balanza en pro de la fantasía. Al leerlo, os aseguro que entramos en una vertiginosa espiral de historias dentro de historias, donde el eje central es Lady Jain, una dama en estado de buena esperanza que escapa de su marido, el Conde de Carabás, un villano que la maltrata. El destino de esta fugitiva es un lugar de leyenda, un asentamiento utópico donde rehacer su vida y ser feliz. Y ese lugar existe: se trata de un castillo mítico donde antaño durmió una bella y hoy está habitado por unos extravagantes inquilinos que tienen tanto cariño por entregar que acogen a todo aquel que llama a la aldaba de su puerta.

Gráficamente, el dibujo es como la historia, y al igual que Medley bebe de las fuentes de sabiduría popular para escribir su personal cuento, también alude a ilustradores populares como el inolvidable Arthur Rackham, pero manteniendo siempre un estilo propio de medievo hechizado.
En resumen, ciberlectores: Castle Waiting, al igual que el final feliz de mis quimeras, es alegre, divertido, casi despreocupado, y por supuesto, diferente.

Fátima Elías

La hoguera del solsticio
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