Rozen MaidenROZEN MAIDEN / Peach-Pit. — Ed. Norma. — 76 páginas

Las autoras de DearS regresan con un manga gótico caracterizado por la acción y el humor. Altamente recomendado para leer mientras se escucha a Malice Mizer.
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    De pequeña  –y cuando no lo era tanto- vivía fascinada con los anuncios que se publicaban en algunas revistas. En mi ingenuidad, consideraba verídicos esos reclamos y me desvivía por portarme bien y así convencer a mis padres de que me compraran un fantasma de verdad traído del lejano oeste (recuerdo que lo enviaban con diploma como prueba del usufructo) o los maravillosos monos de mar, increíbles criaturitas con forma semihumana (ahora sé que son una suerte de camarones… qué decepción).

    Esta seducción que causa la cercanía de lo desconocido, e incluso su supuesta posesión, nos acecha desde la más temprana juventud, como al protagonista masculino del manga que me ocupa. Jun es un adolescente que se desentiende por completo de asistir a la escuela y de mantener relaciones sociales con su hermana y sus otrora compañeros de clase.  Sin embargo, encuentra placer en adquirir los más extraños objetos que se ofrecen en la red.
Pero sorprendentemente descubre que no todos las extravagancias que pide por correo son una estafa, pues ante sus desconcertados ojos cobra vida una muñeca de porcelana. En concreto, es Shinku, la quinta de las muñecas creadas por el  maestro Rozen, una deliciosa y caprichosa criatura vestida a la usanza victoriana. De esta forma, en la vida de Jun y su optimista hermana, irrumpen las Rozen Maiden. Como si de la Alicia de Carroll se tratara, Shinku transporta consigo a Jun  a través de los espejos. Pero esta vez, no hay gazapo blanco, sino un glamouroso conejo-demonio. Y en lugar de País de las Maravillas, hay cientos de puertas interdimensionales en las que detrás puede librarse una batalla. Porque las muñecas góticas están en guerra, y sólo una podrá vencer.

    El argumento de este manga me ha resultado extravagante, y aunque a veces esta característica no tiene por qué ser sinónimo de original,  tiene poco que ver con los tópicos que en un principio imaginé tras encontrarme en la cubierta a la típica muñequita gótica que tanto fascina en Japón.  Nada de cursilerías ni de terror manido: encontré acción a raudales en las páginas que he leído de este divertido y extraño seinen.  

    Es sin embargo, en la ilustración, donde para mi gusto flaquea este manga. Cierto es que las muñecas están dibujadas hasta el detalle y  contemplarlas convierte el papel en un primor. Pero esta minuciosidad no guarda equilibrio, porque en el resto de la escena contrasta el vacío de unos fondos sin definir, tan sólo envueltos por sombreados cuando la acción requiere un dibujo vertiginoso. Pero aún así, esta carencia resulta minúscula ante el placer de leer este manga que te encantará si has disfrutado con La saga de Caín o Chobits.

    Y para finalizar mi reseña os comento una curiosidad: el seudónimo del dúo de mangakas que firma este manga, Peach-Pit, toma su nombre del restaurante donde se reunían para cenar los protagonitas de “90210: Sensación de Vivir”.  (¿O era de morir?) .Banderja japón

Fátima Elías

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