salón manga barcelonaCuatro días, tres edificios, exposiciones artísticas (“Japón visto por 17 autores”, “Carteles”) y costumbristas (“Tokio: escaparate de subculturas”), firmas de autores, concursos de ‘cosplay’, karaoke y doblaje, torneos de videojuegos, ginkanas, actuaciones musicales, proyecciones, talleres de ikebana, dibujo, modelado, mahjong y danzas tradicionales, mesas redondas y exhibiciones de artes marciales. 63.000 personas que ahora miramos la vida con los ojos más grandes.
 

BARCELONA: 13 SALÓN DEL MANGA. UNA EXPERIENCIA PARA REPETIR.
La culpa de que este año hubiese 5.000 personas más en la Farga de L´Hospitalet, el recinto  donde se celebró el Salón del Manga, también fue mía. Y es que después de haber asistido al Salón del Cómic y que me hubiesen advertido allí de que el del Manga era mucho más espectacular, no me lo quise perder. Sanmi  (propietario de Alita cómics) me advirtió que antes de ir hablase con él por si me podía consiguir alguna acreditación, porque: “es importante que no te chupes las colas”. Entre pitos y flautas no pude ir a verlo, pero pensé que si eran como las que vi en abril, lo soportaría. Efectivamente, el jueves hice una mini fila para pagar la entrada. “Qué exagerado, Sanmi”, pensé. (Ilusa de mí).

Ojo en futuras jornadas, por si adquirís la entrada de forma anticipada mediante “La Caixa”, como había tanta afluencia, una vez se acabaron los recibos, el cajero no dispensaba tickets. El banco estaba cerrado y mis amigos tuvieron que ¡volver a comprarlas!.  Así que no lo hagáis allí, sino en alguna oficina que halléis de camino. Otra  molestia generalizada es pagar 5 euros por cada día de asistencia. No lo ignoraba, pero aún así me pareció una sangrada, ya podían hacer un pase general que resultara más económico. Y después, dentro, más colas. Para poder ver los stands, para ir al WC, para comer. ¡Es que estábamos todos!

Hablando de comer… si álguien está pensando en asistir el año que viene, que se lleve el bocata o que salga a los bares de fuera, porque hacerlo allí, con unas patatas y el refresco de rigor, nos salíó bastante más caro que en un parque de atracciones.  “Aahh!! Me podía haber comprado dos mangas!! “ -Escuché decir a mi lado a una horrorizada “Chii”-. Lo triste es que fui consciente de que tenía toda la razón. (En mi caso un bolso de “Rozen Maiden” que finalmente abandoné, buaaa, sniff).  

Al día siguiente, fue otro cantar. Cuando llegamos, tuvimos que dar la vuelta entera al edificio para poder ponernos a la cola. Afortunadamente ya teníamos las entradas, porque esa era otra hilera. Como fui haciendo cosplay, entraba gratis. En total, aguardamos una hora y algo. Entonces sí entendí de lo que Sanmi quería advertirme. No obstante la espera se hizo más amena por el desfile de personajes pertenecientes al mundo de los videojuegos, animes y mangas. Disfruté como una enana ante una veta de mithril.

Dentro, todo era  un espectáculo diversificado de colores, poses y animación. Unos eran absolutas y sorprendentes réplicas; otros, salían de la imaginación más delirante. Los demás, lucíamos nuestras galas con dignidad y/o simpatía. Pero sobre todo nos divertimos haciendo crossovers, ora con los protagonistas del Kingdom Hearts (PlayStation 2), ora con Alucard (Hellsing). Fue genial vivir por un día en un particular anime.

Y como en estos Salones no sucede como en el de Viñetas del Atlántico, porque no hacen descuento por la compra de los cómics, sólo adquirí un manhwa para leer en el avión y me dediqué al merchandising. Tengo en mi poder la caja especial de Nana, una corbata School Days, un zippo con la efigie de Nana Oosaki y un vestido “J-babydoll” con las cartas de Alicia (este último me impidió comprar nada más, pero cuando una se enamora, punto pelota). Así, quedó la maleta a medio llenar y la cabeza rebosando imágenes para el recuerdo.

Cuando aterricé en Alvedro, lo hice con la ropa un poco arrugada, muchas ganas de que llegue abril y mi póster de XXXHolic impoluto. Lástima. Me lo arrugó el bienintencionado taxista.

Fátima Elías
Re-portera de Fancómic