Señal RuidoSi un cómic se realiza entre dos, hay un guionista que escribe lo que más tarde un dibujante ilustra. Al menos ese es el origen en el que el groso de los mortales concibe los tebeos. Pero en casos como este no es así. Y es que nunca un adverbio de tiempo fue más apropiado: Neil Gaiman escribe mientras Dave McKean ilustra.

Así, los dos  dieron a luz la vida de un cineasta brillante sentenciado a muerte por un cáncer, un hombre que es a la vez germen de un rico mundo interior en continuo proceso creativo, un artista cuya existencia se agota mientras imagina la última película que habría realizado si hubiese dispuesto de un poco más de tiempo.
He interpretado el cómic como una mirada íntima y realista en la mente de un director que ignora que el celuloide que imagina está siendo visto por nosotros, para él sólo existe en su fantasía.

Señal y ruido / Neil Gaiman; Dave McKean. — Bilbao : Astiberri, 2008. — 1 v : color ; 30 cm

Nuestros ojos avanzan por las viñetas como invisibles visitantes de la galería de su mente,  espectadores que se rinden ante la forma en que esa sencilla película encarna todo lo que está viviendo el artista mientras sucumbe al cáncer.

Señal y ruido combina a la perfección arte y literatura conformando una obra expresionista que explora y  explota todas las herramientas disponibles para transmitir, letra a textura y textura a letra, cada estado de ánimo. Como todos sabemos, a lo largo de los años se han  creado cómics que han modificado totalmente el medio y que han volatilizado la estereotipada imagen que la sociedad tiene de los tebeos. Hace 16 años Señal y ruido seguramente fue uno de ellos al plasmar en sus páginas arte e implicación social. Es probable que mi compañero Iván, aún más ferviente admirador del trabajo de estos autores, pueda ampliar mi punto de vista y convertirlo en un boquete, pero humildemente afirmo que estamos ante la quintaesencia del trabajo del tándem Gaiman-McKean.

En las bibliotecas podéis llevar en préstamo además el resto de sus obras porque este talentoso equipo siempre os embarcará en una lectura de calidad, pero ahora  no puedo evitar contemplar este libro como la genial encarnación de la ocurrencia que bombeó la sangre del género.

Fátima Elías Busto

Anuncios