2003, Peter Bagge escucha unas declaraciones diplomáticas de un representante de Corea del Norte (miembro de ese temido grupo, el “Eje del Mal”) hablando sobre su capacidad de lanzar una bomba nuclear contra Seattle, y se sorprende al ver la modesta respuesta  mediática que esta amenaza tiene “aparentemente era una distracción que nos impediría disfrutar de la diversión que íbamos a tener derrocando a Saddam Hussein.”

En la introducción de Apocalipsis Friki, Bagge explica cómo a partir de ese momento empieza a divagar sobre la posibilidad de un apocalipsis, qué pasaría si fuera el último ser humano en la tierra. Pues bien, con toda esto en mente, parece obligado mencionar este cómic en este tiempo al hilo del décimo aniversario de los atentados que crearon una nueva forma de ver el mundo, la gestión de la “seguridad” por parte del Estado y la manipulación mediática. El resultado de destilar toda la insensatez que se creó aprovechando la paranoia colectiva de un momento determinado, el 11S.

Para quién no lo haya leído, esto es más ácido que un kilo de limones verdes y merece la pena acercarse así a un tema tan escabroso como la locura de la guerra en medio de una crítica a la yugular a la clase media-alta americana. Un 10 en risas y un 11 en capacidad crítica al borreguismo que el ser humano luce siempre que puede ampararse en una excusa.

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