Neonomicon-Lovecraft- Alan Moore-BurrowsAlan Moore no es un bastión. Es el BASTIÓN. Cuando aparece su nombre en la cubierta de un tebeo hay que hacerse con él porque el hombre que aglutina más premios EISNER al mejor guionista no defrauda. Es más; se comenta en los mentideros que Alan Moore es uno de los escritores más importantes del último decalustro.
Imagináos mi emoción cuando Moore cogió el testigo de  mi ALABAAAADO Lovecraft . De esta colaboración «semipóstuma»  sale reforzado un Moore que le da continuidad a la locura iniciada por el maestro de Miskatonic. El “Neonomicon”  se inicia con la  investigación de dos agentes del FBI interrogando a un tercero que ha enloquecido y que habla en una extraña lengua ,y de su inmersión en la investigación que llevaba a cabo este agente antes de perder la cordura. Si me apuráis podría parecer el inicio de una de muchas series de polis/FBI. Moore nos conduce por senderos de satanismo y sectas, la típica trama de Castle o cualquier otra serie donde lo paranormal se desinfla en una explicación racional.

¿No va a suceder nada fabuloso?
OMG. Pues sí. Cuando los dos agentes viajan a Salem (Massachusetts) se zambullen en un mar oscuro y aterrador. Moore nos guía por terribles viñetas de violencia y sexo explícito, algo por lo que Lovecraft siempre pasa de puntillas  pese a que tras leer su obra entendemos con claridad meridiana que la mujer interviene como objeto reproductor, para ser poseída por  Cthulhu porque a través de este coito fecundador el dios primigenio asegura su descendencia. Y así, en la tercera parte,  pese a que estoy curada de espanto tras tanta serie de ficción  y tanto telediario, las atroces imágenes de nuestro agente femenino sufriendo lo indecible hicieron que mi aparente  insensibilizado cerebro se retorciese como el de un tierno infante .

Y aquí entro en la parte artística, porque estas escenas dantescas narradas por Moore no habrían sido tan eficaces sin la mano de Jacen Burrows, que nos invita en la apoteosis grotesca a participar del terror de la agente del FBI viendo lo que ve, en primera persona y sin lentillas. Los borrones aumentan la congoja del lector y a la vez su empatía e impotencia, independientemente creo de que sea hombre o mujer.Me sucede con Burrows lo mismo que con mi adorado Luis Durán: su arte no es de lo mejorcito, pero la técnica utilizada en cada viñeta  describe lo que el guionista está tratando de transmitir, en este caso inquietud y miedo.  Las emociones que cada personaje nos regala se retratan con un notable alto.

Aviso para navegates : me veo en la obligación de avisar de que este cómic puede resultar como una cama de fakir, incómodo, no apto para lectores sensibles. Narra y describe hechos que algunos encontrarían de mal gusto.  Pero si disfrutáis con lecturas muy oscuras este es vuestro tebeo.   A mí me ha maravillado.