El gran muerto- Lágrimas de Abeja

Hacía largo tiempo que no leía nada del gran Loisel. Sí, del polivalente dibujante y guionista, autor de Peter Pan, y de  La Búsqueda del Pájaro del Tiempo, entre tantos otros.Si bien esas series me habían enganchado, Loisel estaba en un stand by de la memoria. Pero hace un par de semanas “el amo del calabozo” de la biblio me invitó a caldo y ahora estoy deseando tomarme las tres tazas.

“Lágrimas de abeja”  se inicia como una serie de fantasía urbana (o fantasía rural en su origen) y parece que carece de ideas sorprendentes. El encuentro entre los dos personajes principales, Paulina y Erwan, no nos desafía. La receta es conocida y para mí cotidiana; una mente racional vs un soñador. Estamos presenciando el encuentro de dos temperamentos opuestos, dos visiones del mundo que suelen funcionar bien y es el caso.   La narración se transforma en  un soplo de aire fresco que cabalga entre el sueño y la realidad. Desde el principio queremos acompañar a Erwan en su periplo, ir donde el maestro Cristo y descubrir a la gente pequeña – como Brian Froud denomina a los seres feericos en su mítico “Faeries”- de las leyendas bretonas. Una vez que comienza el viaje nos evadimos durante una hora de nuestra vida diaria, sea maravillosa o regular, para entrar en una distopía bucólica, digna de los parajes del Decamerón. Casi podemos oler la fragancia de las hierbas por las que discurrimos en esta epopeya de dos años. Pero la felicidad, en este vergel, también es frágil y tras un espejismo de amabilidad las lágrimas de abeja resultan, más que dulces, amargas . De locus amoenus a locus horrendus en apenas unas páginas.

 La ilustración es espléndida. Sólo por admirar el trabajo de Mallie merece la pena abrir el tebeo. Los colores también son una gozada pero es que Lapierre es una referencia sólida, para nosotros y para el propio Loisel. Por lo tanto, el gráfico ya nos zambulle en la magia de la narración antes incluso de que comience la historia fantástica.

Loisel, un hombre que habla de la magia en todos sus libros, es un escritor que ha encontrado la fórmula secreta para mantener el mismo ritmo ya iniciado en aquella lejana epopeya del reino de Akbar.

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