No puedes ir por ahí, a la deriva, sin un sueño.

Todavía resuena en mi cabeza, y creo que me acompañará toda la vida, la frase que más sonó ayer en nuestra reunión mensual del Club de Lectura de Cómics. La frase con la que comenzamos este post y que consiguió unir las vidas de los dos protagonistas de esta historia: Telmo y Francisco. O lo que es lo mismo, Don Quijote y Sancho Panza; Un soñador y un realista; Un farero y un soldado; ¿Dos personas antitéticas?. No, las dos caras de una misma moneda. Las dos caras de la guerra.

Porque las guerras no dejan indiferente a nadie. Y en este caso, se abren paso a través de la historia, como un personaje más, para mostrarnos la capacidad de dos hombres de sacar partido a la adversidad. Porque esta guerra, la madre de todas las guerras en nuestro país, solo tiene un batalla… La batalla contra uno mismo.

Y ahora toca luchar; si eres como Telmo, y decides refugiarte en los libros para vivir las historias que, alejadas de la realidad, siempre quisiste vivir. Y ahora toca soñar; si eres como Francisco y has perdido la ilusión de desemarañar los hilos de tu propia historia. Y ahora toca empezar a vivir, si sientes que estás en un mundo en donde se respira derrota a cada paso que das. 

Graba a fuego en tu mente, esas palabras evocadoras, que en boca de Telmo han transformado la vida de republicano demasiado joven como para permitirse ganar. Haz que adquieran la misma atemporalidad que las novelas, a través de las cuales, vive el farero. Domina tu propio mar como Ulises, El Capitán Nemo, Gulliver, Ahab… porque la única guerra perdida es aquella en la que no has querido combatir.

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