Portada de La balada del mar salado de Hugo Pratt¿Hay alguien en la sala que no conozca las aventuras de Corto Maltés?. Pues si, yo. Y no sabéis lo que me pesa no haber viajado antes por los derroteros de sus páginas.

Las estanterías de nuestras bibliotecas están repletas de las historias del marino; y aún así, pasando por mis manos todos los días, posponía nuestro encuentro “sine die”. ¡Ay amigos!, pero el mar es más astuto que este viejo grumete y mientras me mecía entre las olas del Club de Lectura de Cómics, los comiqueros que comparten nuestro barco provocaron en mi el interés de descubrir la fortuna de aquel que escribió la suya, con una navaja, en su propia mano.

Y así fue como, sin darme cuenta, Corto pasó, del ostracismo, a formar parte de mi vida. ¡¡Y de que manera!!. Fresco, como el Océano Pacífico, se bambolea en mi memoria la viñeta en la que por primera vez, y a través de un catalejo, divisamos al último caballero romántico. A la deriva y atado de pies y manos en la inmensidad de la nada las primeras palabras que leemos de sus labios, “Maldito Bufón. Tenía que encontrarme contigo!”, nos ponen en antecedentes de la relación con su némesis, Rasputín, y nos presentan su seña de identidad: El cinismo y la frialdad. Dos cualidades que junto a su afán por resolver causas perdidas, conformarán el atractivo que ha hecho que este personajes haya encandilado a varias generaciones.

A partir de esta frase, y no al principio del libro, es cuando comienza esta oda a las novelas de aventuras, esta ópera rock en pos de la libertad, esta balada en la que el mar salado es el protagonista principal. Un mar que marca el ritmo narrativo a su gusto, que hace que aparezcan y desaparezcan personajes, que se muestra apacible y a la vez enérgico, que esconde y revela secretos, que enloquece y devuelve la razón, que nos hace soñar con la amistad y la lealtad infranqueables. Un mar que, inalterable, nos desvela la vulnerabilidad del ser humano y su afán por poseer todo lo que le rodea… pero, “¿Cómo se puede comprar el cielo o el calor de la tierra” si somos nosotros los pertenecemos a las olas, el sol y el viento?.

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