El perro enamorado de las estrellas
El perro enamorado de las estrellas

  Cuando mi pareja me vió llorando con las manos en el manga exclamó: “si te saco una foto ya no hace falta que escribas nada! Esto es mejor que una reseña! , reía” .

Y eso sólo al finalizar el primer relato aunque ya cuando lo abrí las primeras viñetas auguraban un final, cuando menos, melancólico. Libélulas zumbando. Un campo de girasoles. Un coche hecho trizas. Los cuerpos de un hombre y un perro .

A partir de esta dramática introducción la historia se nos desmenuza a modo de feedback. Se nos presenta la vida de un padre que lo tiene todo pero que, por azar, lo pierde. Su trabajo, su familia, su  casa.  Este hombre sólo encuentra la fidelidad al lado de su perro, un can que al principio era de la familia pero que finalmente se vuelve suyo.

El narrador, en primera persona, es el perro, Happy, que lo cuenta todo con una tierna perspectiva canino-infantil. Evidentemente Happy no entiende de yenes ni de infidelidad así que lo único que comprende y valora es el tiempo que pasa con su dueño . Y cuando los dos viajan al sur, sin rumbo, las dificultades se desdibujan en la felicidad de Happy al poder estar con su querido amo.

La segunda parte de la novela la narra el trabajador social que se empeña en sacar del anonimato al hombre que aparece en el coche desvencijado. Lo que al principio comienza como una ficha más en sus labores cotidianas termina siendo un reto emocional por el vínculo que en su momento tuvo con su perro.

La ilustración tiene una  explosión de detalles que ayudan a contextualizar la historia, pero Murakami borda además ese cambio sutil de los personajes a través del tiempo así que a través de las viñetas somos testigos de cómo su desesperación mental  se corresponde con su degradación física, por tanto visual.

Este maravilloso manga ha sido nominado a un Eisner  y además podremos disfrutarlo próximamente en las pantallas. (Llevad los pañuelicos de papel)
Advertencia: yo no tengo perro pero los que lo tengáis…en fin, que no esperaréis a acabar el tebeo para acurrucaros y darle mimitos a vuestro compañero. Eso sí, tanto los que tengáis mascota como los que no procurad que haya álguien en casa cuando lo leáis pues este manga toca las fibras del alma y os hará falta un buen abrazo.

Nivel de molaridad: 9

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