Estoy seguro de que si a cada uno de nosotros nos preguntaran que es el amor diríamos cosas completamente diferentes. Hormigas en el estómago, placer, compartir, confianza, trabajo, sexo, respeto… Es muy difícil saber con exactitud qué es el amor, “Es algo demasiado abstracto e indefinido. Depende de lo que nosotros percibimos y vivimos”, no hay una sola manera de sentirlo. No hay una sola manera de compartirlo y es precisamente por eso, por lo que es maravilloso.

Para Julie Maroh, la autora del libro sobre el que charlaremos hoy en en CLC, el amor es un color, el azul. Podría haber elegido uno cualquiera, pero este color tiene un cometido que va mucho más allá de su linea cromática. La percepción sensorial del azul está relacionada con la claridad de ideas. El azul es un color tranquilizante que nos hace sentir seguros y que conecta con el hemisferio derecho del cerebro, el femenino. El azul es el mar que, en su inmensidad, nos empuja a movernos, a explorar y a soñar con lo inabarcable. El azul es el cielo que nos devuelve la sensación de ser libres. Y lo más importante, el azul es la tinta del bolígrafo que expresa, resume, devora, redefine y plasma todos los miedos, sueños, frustraciones y victorias que la autora ha tenido que superar simplemente por su orientación sexual.

Y es que, una vez terminada la historia, con un nudo en la garganta, escalofríos en las extremidades y lágrimas en los ojos… no puedes evitar pensar que tanto Clementine como Emma, las dos protagonistas del cómic, son, en realidad, las dos personalidades de Julie Maroh. La sinceridad con la que está escrita cada palabra, el detalle con el que se ve la evolución de cada personaje, la estabilidad de un relato que mantiene constatemente el interés… son fruto, no solo de trabajo de seis años, sino de la reflexión sobre la condición homosexual de la autora y de su propia vivencia como tal.

Desde el rechazo de Clementine a la reivindicación de Emma, desde la inexperiencia sexual al hastío, desde la inocencia al miedo, desde la valentía al dolor, desde la pureza al raciocinio, desde la primera a la última viñeta… se palpa honestidad. Una honestidad que, relacionada con el tópico literario Carpe Diem, nos deja entrever el verdadero trabajo de la autora para con este libro. Un trabajo humano de aceptación y consolidación de uno mismo cuyo lema podría ser “aprender, crecer y amar”. Un ejercicio terapéutico en donde el “aprovecha el día” es para aquellas que, aún sin saberlo, están luchando contra si mismas en una guerra que no pueden ganar.

Porque no podemos luchar contra lo que verdaderamente somos.

Porque en tu sonrisa está la calidez de mis días y la serenidad de tus noches.

Porque el amor es azul y el azul es libertad.

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