Blacksad-Un-Lugar-Entre-Las-Sombras-00En la insulsa y anodina vida de mi yo prea-dolescente, el insomnio -gran justiciero de bigote y gabardina- fue el primero en enseñarme el camino hacia la vida adulta. Por el día, la falta de sueño venía acompañada de una sobre-concentración sensorial que impedía que me cayese del pupitre, minimizando, de esta manera, las tragedias inherentes a una juventud llena de complejos. Así, los granos, el sobrepeso, el amor no correspondido… se veían filtrados a través de un estado narcoléptico que me provocaba una falsa sensación de seguridad.

Pero, sin duda, el gran beneficio de mi dinamismo nocturno se produjo, precisamente, en esas horas en las que todos duermen. Sabiéndome dueño y señor de la televisión y con la ferviente seguridad de no ser molestado, me acercaba, cada vez más, al mundo adulto a través de los thrillers y películas de Terror que ponían a altas horas de la madruga. Desde “Harry el Sucio” hasta “El vengador tóxico“, pasé mi adolescencia adorando y viendo una y otra vez esas películas tan poco convencionales que habían expandido mi mente y mis ojeras. De esta manera, el arquetipo de justiciero de la noche; el investigador solitario y taciturno; el prototipo de bueno-perdedor, llegó a ser tan parte de mi como mi propio yo. Y así ha sido hasta el día de hoy.

Por eso, cuando decidimos que Blacksad entraría a formar parte de nuestro predilecto club me empezaron a temblar las manos, y aún me siguen tiemblando.

Y es que, a pesar de haber leído este tomo unas 10 veces o más, cada vez que llego a la última página me sucede lo mismo: me cuesta cerrarlo y volverlo a dejar en la estantería. ¿Será el poder de la sencillez de un guión reconocible y a la vez cercano o el más que impresionante trabajo gráfico?. Da lo mismo. Cuando terminas una obra como esta, lo único que deseas es empezar a leerla de nuevo y que el tiempo no se pase tan deprisa. Para así poder saborear cada palabra, cada gesto, cada fondo, cada escena de acción… cada obra de arte que se encuentra en cada una de las viñetas. Pero, ¿Por qué nos pasa esto con Blacksad?. ¿Qué han hecho Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales para homenajear a la vez que transgredir el género?. Para mi el secreto está en la agilidad. La mezcla de un guión simple (que no simplista), en el que se sucede la acción de manera rápida, verosímil y efectista, con un arte raramente visto en un cómic es la clave de su éxito. Han sabido rendir homenaje a las obras de Raymond Chandler y a la vez dar una vuelta de tuerca a estas con los, ya archiconocidos, personajes zoomórficos que responden claramente a los arquetipos del género. Llevando su personalidad animal al plano intelectual para acentuar aún más una personalidad maniquea sin fisuras. Sin desdeñar la labor de documentación que, tanto en este tomo como en otras aventuras del personaje, es capaz de transportarnos a otro lugar y a otra época.

Y no quiero entrar más en detalles, porque la curiosidad mató al gato.

Anuncios