Los integrantes de Fancomic fuimos, en las Bibliotecas Municipales de A Coruña, esa generación de bibliotecarios que leían cómics y que creímos en la capacidad de la novela gráfica para atraer a los lectores adolescentes a la biblioteca.  Funcionó, tanto que cuando trabajaba en la BM de Durán Loriga, haciendo el recuento en la estadística en pleno mes de Viñetas dende O Atlántico, habíamos prestado ese día (y sólo en esa biblioteca) 103 tebeos.  Ya hemos superado con creces eso de “Que vivan los cómics y que vivan en las bibliotecas “, pero el trabajo cotidiano sigue . Los adolescentes que fueron, ahora son adultos que leen cómic, pero el adolescente de hoy forma parte de esa rapazallada a la que cuesta levantar la vista del móvil hasta cuando te está solicitando un libro de lectura obligatoria.  Nuevos retos, nuevo bombardeo a pie de mostrador. Esto requiere un proyecto aparte, así que mis objetivos fueron mucho más humildes: vamos a meterles leña a los señores del Club de Lectura. Voy a romper su zona de confort, que se limita a la novela, y a intimidarlos con un COMIC. 

Y es que, como ya han hecho otras compañeras,  en algún momento teníamos que quebrar la racha novelística. Que sí, que es muy sano leer a Modiano, a Rosa Montero y Alina Bronsky, pero hasta aquí llegamos, Geni, que hay que meterles un cómic. Y cuando le dí el tebeo que elegí, Geni se puso a leer en el mostrador. Entonces a su alrededor empezaron a nadar peces y ya no dijo nada más.

Cómo preparé la sesión.

  • Contraté a un embajador magnífico, Xosé Tomás, para que les contase previamente las bondades de leer tebeos.  Si se lo explico yo, que tras tantos años podría hacerlo muy bien,  leerían lo que les propongo porque son muy educadas, mas  tendrían sus reticencias. Pero Xosé les descubrió a través de sus ilustraciones ese mundo que yo sólo podría explicarles de forma oral, así que punto para el cómic. Los usuarios del Club salieron extasiados y ya no se sorprendieron nada cuando, tras debatir sobre un libro de Lionel Shiver, les di un tebeo a la voz de “para la semana que viene lo traemos leído entero”.
  • Seleccioné, para desflorar el asunto comiquil, un cómic de un autor gallego hablando de cosas gallegas. Que disfrutarían otro, sí, seguro. Pero opté por ofrecerles la cotidianía conocida para que el empujón fuese de Galicia para el Mundo. Ya tendremos ocasión de leer a Guy Delisle.  Vamos con el ribeiro y la partida de cartas en el bar del pueblo, con la desconfianza, con los dineros enterrados en las leiras (esto de los tesoros escondidos viene desde los tiempos de los bellísimos Mouros, ¿non sí?, con la emigración, que de esto los gallegos entendemos un poco. Vamos con la partida del familiar y las familias partidas. Y sobre todo, con la Memoria, la que nos hace ser ahora. Porque el compendio de nuestros actos y lo que nosotros contemos será lo que nos haga ser después de muertos. Vamos con el premio Nacional de Cómic de 2013.  ARDALÉN, de Miguelanxo Prado.

Cómo se desarrolló la sesión

  • Los dejamos hablar. Si bien en otras sesiones se hace corro , cada uno expone sus ideas y finalmente se debate – de lo contrario nos lanzamos todos como una panda de criaturas que salen al recreo- , en esta ocasión solté un ¿y qué os ha parecido? . Se solapan trece voces:  -Precioso. -Espectacular. -Qué ilustraciones. -Es emocionante. -El baile de las cubanas.- Qué dibujos. -Es que puedes oir la música cuando bailan las cubanas, insiste Teresa. -Una maravilla. -Pero es que te puedo yo contar historias de esas, porque que son de verdad (asegura Manuel, que estuvo emigrado en La Argentina).
  • Se comentaron los temas que ellos mismos sacaron: Las herencias. Los marcos, esa obra de ingeniería gallega que cobran vida y se mueven por la noche. La soledad de los ancianos. El regreso de la emigración y cómo te reciben los que se han quedado. Hablamos de la memoria, mucho. Y de lo bonitas que son las ilustraciones. También se comentó el carácter desconfiado del gallego y se criticó al maligno personaje de Tomás, pero claro, “mala madeira da fume neghro”. Se comentó de nuevo lo bonitas que son las ilustraciones. Y se lamentaron por el cambio que tenido lugar en las aldeas desde hace unos años para aquí (la nostalgia es un halo perenne en las sesiones, no somos Manriques pero sí que reconozco que tenemos algún que otro champiñón en la piel debido a la humedad de tanta lluvia que hemos visto caer) .

Tras hora y media buceando en el realismo mágico de la obra, finalizamos la sesión con varios “ME LLEVO OTRA VEZ EL CÓMIC PARA RELEERLO”. “Y yo me llevo el de Nómades de Xosé Tomás que lo tenía x y ahora me lo presto yo”.  Y les repartí los cuentos humorísticos de Mark Twain para el próximo lunes, con la satisfacción de saber que habrá muchos adolescentes y adultos a los que no lleguemos (ni las bibliotecas ni nadie) y que se me lancen al  ABISMO ÚLTIMO con el que finaliza el video de Moby, pero qué caramba. Hemos hecho carne de tebeos y más de uno ya sabe qué va a regalar esta Navidad.

Anuncios