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Es la segunda vez nos quedamos sin comentar una obra en el CLC (la otra excepción fue La tetería del Oso Malayo de David Rubín, por la misma razón). Y, aún a sabiendas de que es por una buena causa, sientes una especie de vacío en tu interior al saber que no vas a poder compartir todo lo que te produjo ésta a nivel visceral y emocional. Después de vivirla de manera tan intensa y de analizarla tan detenidamente, sientes la obra como propia y no puedes evitar “pensar” como lo harían sus propixs autorxs. Por suerte o por desgracia, esta vez no hemos tenido que estrujarnos los sesos, ni documentarnos en exceso para saber que es lo que pasa por la cabeza de Emma porque ella estaba allí. Con muchas ganas de contarnos cosas, extremadamente sincera y honesta con nosotros; visceral y emocional con su trabajo.

Comenzó hablándonos de sus principios. De la era Polaqia, de cuando aún estaba en el estudio de arquitectura y soñaba con ser dibujante de cómics. De lo bien que se lo pasaba editando de manera DIY y de como esa filosofía horizontal, de la edición en particular y de la vida en general, ha marcado su manera de pensar y de actuar. Tanto, que su incorporación al mercado mainstream, lejos de ser un punto y aparte en su carrera, se convirtió en un “así que era esto. Pues yo no trabajo así”. Rechazando, de esta manera, trabajar con los grandes personajes del género. Imponiéndose, a través del cómic de autor, a la gran industria de los cómics de superhéroes. Aquella que solo quiere dibujantes efectistas, que posee el control total y económico sobre sus personajes y que tiene una estrategia de trabajo incómoda para los ilustradores (en propias palabras de Emma: trabajando a través de un esbozo de guión nada claro y dibujando personajes sin saber como se encuentran a nivel emocional). Pero no todo es malo en Marvel y en una de sus diapositivas, nos mostró orgullosa, como un diseño suyo para Doctor Extraño acabo convirtiéndose en atrezzo para la reciente estrenada película.

Siguiendo con el tema editorial, también nos habló de Image. La editorial que sacó Pretty Deadly en USA y a la que, cada vez, más autores del panorama profesional actual se están sumando. Y es que las condiciones de ésta, ya no solo económicas sino también de derechos, son con creces las mejores del mercado americano. Siguiendo una línea que apuesta fuertemente por proyectos personales, por el cómic de autor, y por que sean lxs propixs autorxs los que tengan el control completo de la obra. Tal es el buen rollo con Image que Emma no se pensó dos veces en proponerles dirigir una revista, Island, en la que empezó a publicar lo que es su nueva obra en castellano I.D. También con Image ha sacado algo de carácter más personal-underground, Mirror, que esperemos esté en castellano muy pronto. Pero vamos a lo que no interesa:

Si el principio de la charla fue animado, pasional y reivindicativo con los derechos de los autores, la segunda parte se centró de lleno en el proceso creativo y de documentación de Bella Muerte. Una historia que iba a ser muy diferente pero que Emma encauzó, gracias a sus gustos personales y su pasión por el género (que Kelly Sue sea de Texas también tuvo algo que ver), en el western fantástico-mitológico que conocemos ahora. A partir de ahí, y través de un sinfín de referencias cruzadas, nos habló de la películas de samuráis con las que tanto flipa (sobre todo con las Kurosawa y Kobayashi) y que tan presentes están en toda su obra. Películas en la que nos destacó, sobre todo, la carga acumulada, suponemos que de una vida dura y llena de “malas” experiencias, de los personajes. Algo que influye mucho en sus características físicas y emocionales, en sus gestos, en su postura corporal, en su temperamento, en sus comportamientos… que provoca una tensión constante en su ser y que dota de mayor realismo a cada uno de sus movimientos. Movimientos que, distando mucho de lo que vemos ahora en las películas de acción, estaban perfectamente coreografiados y en los que se utilizaban planos medios o generales que demostraban las verdaderas habilidades de los actores. Movimientos que Emma persigue como una obsesión hasta que la coreografía sea perfecta; porque la acción de sus personajes: primero calmada para luego convertirse en impulsiva e intermitente, tiene mucho que ver con su formación personal en la lucha con espada, esgrima.

Por si aún nos quedaban dudas de su búsqueda de la obra perfecta, también nos mostró el duro proceso de documentación para con el vestuario, armas de fuego, sables… sin los cuales el realismo corporal de sus personajes quedaría incompleto. Dejando a la sala embelesada con sus afirmaciones del por qué cada personaje utiliza un arma u otra en función de su fisonomía. Y es que para ella, la fisonomía es una de las partes más importantes del tebeo ya que, lejos de crear una versión estereotipada de los cuerpos de sus personajes, apuesta por tratarlos de la manera más fiel posible a su personalidad. Uniendo forma y fondo de tal manera que hace que todo encaje perfectamente. Desmarcándose del machismo imperante en los cómics de carácter fantástico y proponiéndonos a la mujer como la base de la acción. Ofreciéndonos, de esta manera, diferentes tipos de mujeres, todas fuertes a su manera y todas reales y perfectamente reconocibles. Todas ellas con una historia que contar. A través del cuerpo voluptuoso y con marcadas curvas de la prostituta, nos habla de la seducción y el deseo; a través del cuerpo enorme y musculado de la cazarrecompensas, Big Alice, nos habla de la fuerza bruta y de la ira; a través de las lineas finas, casi etéreas de Bella, nos habla de la fragilidad y el coraje; a través del cuerpo fibroso bregado en mil batallas de Ginny, nos habla de la astucia y la venganza; a través de la representación mitológica de la doncella y la anciana, nos habla de la antítesis, del día y la noche, de la vida y la muerte; y por último, a través de niñez de Sissy, nos habla de la la inocencia y la pericia infantil. Y ya, sin tiempo para más y después de más de dos horas de “encontro” que se nos hicieron cortísimas nos despedimos hasta la próxima reseña, no sin antes enseñaros las firmas de los dos libros que nos donó: Mirror e I.D en inglés.

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