Llevo tiempo pendiente de hacer una reseña de este cómic, pero no estaba segura de por dónde agarrar la página en blanco. Querría también citar alguna frase que me haya gustado más que otras, pero tendría que callar, porque Luís es un mago y maneja los silencios para que sólo hable la ilustración.  También es cierto que la literatura que explota en los bocadillos del tebeo es de esa que eriza la mente, así que pondría una frase. O dos. O tres. Pero no  puedo decidirme, cuando empecé a leer el tebeo tiré la llave que cierra esa puerta.

Me ha deslumbrado este comic. Me ha fascinado su relectura, vaya, porque ya me enamoré de él cuando fue editado en el 2012. Pero ya lo sabía cuando lo compré para la biblioteca, porque es un tebeo de LUIS DURAN, con sus verdades, su belleza, su alegría y sus pesares. Es una carga de Melancolía que abrasa el corazón como a quien atraviesa un relámpago. 

No soy parcial hablando de Durán, ese hombre de sensibilidad anómala,  porque me hace leer con los pies en el techo. Qué puedo decir de uno de los  tebeos de Luís que más me ha gustado. Sí, vais a leer mi reseña de “Atravesado por la flecha”  y descubriréis que este cómic fue mi leitmotiv  durante años. Reconozco que sus páginas siguen siendo mi gurú.  O la de “El mago descalzo” , que es magia desbocada y estampada en la cotidianía.  Ah, y “Volátil” , que me hizo levitar mientras lo leía. 

Ay, chico. Que no, no voy a desgranar “Una Colmena en Construcción” porque tiene 4 años y ya hay muchos blogs que lo han diseccionado muy bien.  Yo sólo soy capaz de hacer este panegírico, que en ningún caso es reseña, porque al hablar de Durán sólo me salen elogios por la boca.

Luís me hizo sentir más feliz que nunca leyendo sus obras y lo admiré más de lo que ya lo hacía, cosa que no creía posible, porque mientras lo releía recuperé a mi padre, al que le pirraban las Novelas Estefanía. Y yo también las devoraba porque se las cogía de la guantera del Renault.  Se las sisaba como le robé a Verne, a Stevenson y a Camoens. 

Esto lo que espero de los tebeos de Luís Durán.  FELICIDAD.  Felicidad. Lo que cree mi hijo que es tostar un malvavisco (las míticas nubes de cuando yo era pequeña) en una hoguera una noche de verano.  Eso. Luis escribe felicidad.

Ala, que llevo toda la tarde en el mostrador y estoy cansada. Casi ni veo lo que escribo pero sé que cuando mañana se publique el post y relea la sarta de alabanzas, no me voy a arrepentir de ninguna. 

Leed a Luis Durán, leñe. 

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