Afrontamos la penúltima sesión del año con una obra que, por unanimidad, ha sido valorada como la mejor lectura del club. Un cómic que nos ha removido y conmovido tanto, que no pudimos ocultar nuestro entusiasmo por iniciar el coloquio. Una novela gráfica de la que, a pesar de ser leída por primera vez por la mayoría, se dijeron cosas como: Es un honor y una delicia leer una exposición de vida tan bien escrita y tan llena de matices. Debemos de estar muy orgullosos de que en nuestro país se hagan obras con tanta calidad y que, como aficionados a los cómics, existan este tipo de obras. Y es que Historias de Barrio habla por si sola y tiene mucho tirón, tanto que desde la primera sesión no habíamos tenido tal afluencia de público.

Comenzamos la charla redescubriendo la obra de Bartolomé Seguí, de la que tenemos un gran volumen de títulos en nuestra biblioteca y que, no por desconocimiento sino por tiempo, muchos de los allí presentes no habíamos leído. Recordamos sobre todo una de ellas: As serpes cegas, que ya habíamos comentado en 2015 y que había sido una de las mejor valoradas por nuestrxs usuarixs. Con esta obra bajo el brazo, no pudimos dejar de hablar de otra que comparte el mismo tándem creativo: Las oscuras manos del olvido, que narra una oscura historia con la corrupción política, las mafias y ETA como telón de fondo. Fue una pena que no pudiésemos contar con ninguna obra más de Gabi Beltrán, de la que solo teníamos la que íbamos a comentar.

Después de que la obra de Seguí ocupase gran parte de nuestro tiempo, dimos paso como siempre a las novedades adquiridas por la biblioteca y a la presentacion de cómics relacionados. Un muestrario de obras de carácter intimista que, por lo que pudimos observar, están entre las favoritas de nuestros miembros. A raíz de una de ellas surgió una animada charla sobre La liga de los hombre extraordinarios de Alan Moore, sus referencias historicas, biográficas y bibliográficas que no son aptas para aquellxs que no deseen explorar sus propios límites.

Antes de meternos en materia, comentamos la posibilidad de asistir a una visita a la exposición de Miguelanxo Prado en el Kiosko Alfonso; una visita que estaría guiada por él mismo. Nosotrxs no pudimos asistir, pero sabemos a ciencia cierta que algunos de los integrantes al club si que fueron, así que esperaremos a la próxima sesión para recibir impresiones de lo que vivieron y presenciaron con uno de los autores más laureados del panorama comiquero nacional e internacional.

Una vez nos pusimos en materia, nos llamo la atención la desaparición paulatina del concepto y del sentimiento de barrio. Hay una tendencia natural por parte de los ayuntamiento a centralizar el extrarradio (abarcando cada vez un mayor número de km para evitar problemas de marginalidad). De hecho coincidimos con la teoría que que presenta Isaac Asimov en su trilogía de La fundación, en la que culpa al gobierno de centrarse en los problemas que le son más cercanos (geográficamente hablando) y dejan en un segundo plano los problemas de, en este caso, planetas que no son limítrofes. A partir de aquí abrimos un minidebate acerca de: ¿quién tiene la culpa de la marginalidad?, teniendo en cuenta además de esta teoría, el hecho de la propia idiosincrasia de Mallorca y su pequeña extensión geográfica.

A partir de aquí, comenzamos a analizar la obra de manera estructural, dándonos cuenta de que es un relato demasiado relato, en donde las ilustraciones poco aportan/importan. El gran valor de la misma es el texto y la sencillez y valentía con la que Gabi Beltrán desnuda sus sentimientos tan íntimos. Uno de nuestros miembros quedó tan entusiasmado con la obra que se puso en contanto con el propio autor para felicitarlo personalmente.

Unido a esto y teniendo en cuenta el carácter intimista de la obra, surgió la pregunta: ¿Por qué escribió Gabi esta novela?. Todxs coincidimos que por necesidad. Como un ejercicio terapéutico, por sacar fuera esos fantasmas que llevaban tantos años atormentándole y que tanto daño le habían hecho. De hecho, al final de algunos capítulos nos encontramos con una historia en presente que va creciendo y, a medida que avanza la novela, nos damos cuenta de como el autor se va reconciliando, con su pasado en general y con su padre en particular, a medida que avanza en la búsqueda de los hechos que acarrearon la muerte de su progenitor.

Gracias a la exposición de estas vivencias personales nos autoidentificamos muchísimo con el autor. El concepto de amigos como familia y la concepción de hermandad que produce la desestructuración familiar tocó la fibra sensible de más de unx. De hecho, la situación trágica en la que acaban muchos de los personajes que aparecen en el cómic nos dió por teorizar sobre la problemática de las PAS (Personas altamente sensibles). Un grupo de personas (cuya asociación se formó precisamente en Mallorca en el año 2012) que perciben el entorno de una manera distinta al resto; que poseen una mayor sensibilidad sensitiva a luces, sonidos, colores, estados de ánimo, sentimientos, etc. Una sensibilidad que, de hecho, puede llegar a ser contraproducente para el propio individuo. Por ello, expusimos que este grupo de personas, más por desconocimiento (tanto a nivel individuo como a nivel social) que por predisposición, pudo ser un posible grupo vulnerable a caer en la drogadicción. Buscando en ella una manera de acallar esos sentimientos y emociones a flor de piel.

Como punto negativo echamos en falta de jerga de los 80 y creemos que el relato está demasiado adaptado a los nuevos tiempos. Aunque esto es meramente anecdótico si tenemos en cuenta la enorme calidad plasmada en una obra llamada a ser una de las grandes del cómic español actual.