Por fin llegan las merecidas vacaciones de verano. Unas vacaciones que, seguro, estarán llenas de cómics y novelas gráficas. Por lo menos en Agosto en donde tenemos una cita con el evento más importante del cómic en nuestra ciudad: Viñetas desde el Atlántico. Un viñetas en el que, por supuesto, estaremos presentes con nuestros concursos y nuestra selección de tebeos que os podréis llevar a casa por la cara. Pero antes, y para cerrar un curso lleno de lecturas interesantes, vamos a contaros como fue la última sesión del CLC.

Rematamos esta temporada, una de las más eclécticas en cuanto a cómics se refiere, leyéndonos un manga. Fue el único que leímos este año, y como no podía ser de otra manera, el autor del mismo no era otro que el gran Tezuka.

Normalmente nos solemos leer antes los cómics que seleccionamos para el club, pero, por falta tiempo y dado el ajustado presupuesto que tenemos para la compra de material; éste lo pedimos a otra biblioteca sin haber pasado primero por nuestras manos. Lectura a ciegas y sorpresa; antes de comenzar la sesión, y dado la complejidad de la obra y su cariz un tanto surrealista, muchos de nuestros miembros nos preguntaron el por qué de la elección de una lectura tan poco usual. A partir de aquí comenzó la puesta en común en la que comenzamos tratando el formato tradicional de publicación en Japón (publicaciones seriadas y revistas) y lo diferente que es el mercado de cómics con respecto a Occidente (no tienen afán coleccionista). Como conclusión resolvimos que esa manera tan diferente de entender el mercado de cómics hace muy difícil encontrar un manga autoconclusivo de calidad. Las series abiertas y/o con muchísimos tomos, en detrimento de un único tomo, nos dificulta muchísimo la elección. Evidentemente, tanto los ciberlectorxs como nuestros usuarixs de a pie son libres de recomendarnos las lecturas que ellxs crean que pueden ser de interés. Las compraremos y las leeremos para ampliar la selección de cara al próximo curso.

Aprovechamos este momento para presentar el resto de obras de Tezuka que tenemos en la biblioteca. Así: Adolf, El árbol que da sombra, Astroboy, La canción de Apolo, Buda, El libro de los insectos humanos, Fénix… que tuvieron muy buena aceptación entre nuestrxs usuarixs y fueron ojeados con mucho interés. Sin embargo, de los libros presentados no destacó ninguno de Tezuka sino que fue Agujero negro el que se acaparó las miradas. Este cómic americano, escrito e ilustrado por Charles Burns, narra la vida de un pueblo de Seattle en el casi todos los adolescentes locales aparecen contagiados por una epidemia. Ésta, con unos síntomas de lo más impredecibles, acaba convirtiendo a muchxs de ellxs en verdaderos monstruos.

Si Agujero Negro acaparó todas las miradas, Bakuman, acaparó toda la atención. Este cómic, del que desconocíamos su existencia, fue recomendado por uno de los miembros de nuestro club y, tras la elocuente exposición de por qué tenemos que leerlo, ardemos en deseos de hincarle el diente.

Hablando de mangas no podía faltar la referencia al anime. Y que mejor que recordar los títulos con los que Studio Ghibli llevan años haciéndonos soñar. El viaje de Chihiro, El castillo ambulante, Ponyo en el acantilado, Mi vecino Totoro, La princesa Mononoke… tuvieron también un hueco en nuestra última sesión del año.

Una vez que nos pusimos a intentar diseccionar la obra, nos dimos cuenta de lo complicado que era simplificar la multitud de temas que el autor nos propone, la influencia que ejercieron sus cómics en todo el mundo y el innovador punto de vista gráfico que aporta a sus obras. Uno de nuestros comiqueros más veteranos nos contaba como estaba el mercado editorial en España en la época en la que Oda a Kirihito salía a la venta en Japón y no podía ser más dispar. Mientras a Tezuka le achacaban que sus cómics eran demasiado infantiles y el mercado japonés estaba más abierto que nunca al público adulto; en España el tebeo de aventuras y el humorístico, ambos con marcado carácter infantil, era lo que estaba en boga. Tezuka tomó cartas en el asunto y tras esta crítica comenzó la que más tarde se llamo su “Etapa Oscura”. En ella, trata temas complejos, nada maniqueos, a través de una premisa fundamental: Homo homini lupus est.

Con el gran tema delante de nuestras narices charlamos sobre otros cómics/libros/películas cuyo tema central es el mismo. Así, el Hombre Elefante y The Walking Dead se abrieron paso a gritos por su visión tan realista (Un tebeo sobre Zombies realista, pues SI) y cruda del gran mal que asola nuestro planeta, nosotrxs mismxs. El tema principal dió para mucho y así mientras saltábamos de la importancia que se le da a la religión cristiana en “Oda a Kirihito” al mercado negro de órganos; de la corrupción a la obsesión del campo científico de defender una idea/teoría a ultranza; de la supuesta transformación metafórica del protagonista a la obra de teatro El Rinoceronte… se nos pasó la hora y media en un suspiro. Siendo el último día y teniendo tantos temas en el aire decidimos seguir nuestra conversación en un bar, pero eso ya es otra historia.

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