Muchas, pero que muchas cosas salieron de nuestra última sesión del CLC antes de hacer un parón navideño. Cuando parecía que la charla no iba a dar para demasiado – un cómic menos de 100 páginas sobre un momento muy concreto de la vida del famoso escapista, Harry Houdini – nos sorprendimos a nosotrxs mismxs con una de las sesiones en las que más hemos participado.

Tras el inicio, en el que los coordinadores ofrecimos la posibilidad de visitar, con el resto de clubes de lectura de las bibliotecas, la exposición El arte en el cómic, y que recordamos tanto la exposición como las charlas y obradoiros organizados por Coruña gráfica; decidimos presentar unos cuantos cómics-libros relacionados. Comenzamos con Voodoo child de Bill Sienkiewicz, una biografía en cómic de la gran leyenda de la guitarra Jimi Hendrix. Un tebeazo en donde el apartado gráfico adquiere una gran protagonismo, con un Sienkiewicz en estado de gracia que dota a la vida cotidiana del artista de una visión surrealista, casi lisérgica, que entronca perfectamente con los excesos y la música de Jimi. Continuamos presentando la biografía de Exupery vista a través de los ojos del maestro Hugo Pratt. Un cómic con un trazo pasional y una paleta de colores poco convencional. El siguiente fue El héroe, en donde David Rubín, en un estado de madurez creativa impresionante, nos muestra la figura de Heracles desde su visión transgresora; con unas ilustraciones que dominan la viñeta y te atrapan de principio a fin (Este cómic nos sirvió para introducir el tema de la concepción clásica de héroe y de cómo Houdini, al igual que ellos, estaba obsesionado con el legado que dejaría a la humanidad). Terminamos las presentaciones con el libro Houdini -la primera biografía en español del escapista- escrita por el autor coruñés Eduardo Caamaño; y la obra de Jason Lutes. De ésta última, nos centramos, sobre todo, en los dos tomos de Berlín, obra culmen del autor de la que esperamos salga pronto la tercera y última parte.

Después de las recomendaciones y, antes de ponernos en materia, no pudimos evitar hojear los libros que no conocíamos y pasar largo rato hablando de los que formaban parte de nuestra colección personal. Una vez terminadas las recomendaciones nos vimos en la obligación de, como el gran Houdini, escapar del plano terrenal, durante la escasa hora que nos quedaba por delante, e inmiscuírnos intelectualmente en la BD.

Comenzamos comentando una primera página que, en tres viñetas muy parecidas entre sí, nos invita a pensar en la libertad. Una libertad marcada precisamente por la falta de esta, reflejada a través de unas esposas cerradas y un reloj por el que no pasa el tiempo. Era precisamente esa libertad, marcada siempre en términos absolutos, y el anhelo de conseguirla por parte los asistentes al show (unido al morbo generado por lo que podía suceder), la base de los espectáculos del escapista. Unos espectáculos que, paradójicamente, suponían para el autor una cárcel creativa, de continua exploración de los límites del cuerpo humano y de ruptura con las supuestas barreras físicas de nuestra condición. Mientras hablábamos de libertad (tal y como la podría entender Houdini y/o la gente que asistía a sus espectáculos), nos dimos cuenta de que la cantidad de matices que puede tener una sola palabra y de que cada uno interpreta el concepto de una manera diferente. Dado lo interesante del tema, dedicamos un tiempo a desentrañar el significado de libertad para cada unx nosotrxs.

Continuando nuestra animada charla, y el orden del tebeo, nos detuvimos un par de páginas más adelante para observar la precisión con la que Houdini preparaba sus actuaciones. Tras un pequeño debate léxico entre precisión/obsesión no pudimos obviar la presencia de otros personajes, tebeísticos y fílmicos, cuya obsesión por su trabajo les llevo a lo más alto. Así desfilaron por nuestra mente la bailarina Polina de Bastien Vivés, Natalie Portman haciendo el papel de Nina Sayers en cisne negro, el maravilloso retrato de una obsesión que es Whiplash y, otra obra del mismo director, la multipremiada Lalaland.

Este tema acabó uniéndose al afán de Houdini por destacar hasta el punto de desacreditar al resto de los magos con tal de  erigirse como el mejor de todos los tiempos. Esto nos llevo a hablar del concepto clásico de héroe. Un héroe cuyo único fin era buscar la immortalidad en sus hazañas; ser recordado por lo que hizo. Está tan presente este tema en la obra que hasta encontramos una cierta referencia estilística de una viñeta a la obra del Greco El Martirio de San Sebastián. Aunque manejando los datos de su infancia, pensamos que esa manera de actuar pudo ser la consecuencia de haber estado a punto de morir ahogado. Convirtiendo, de esta manera, su debilidad en fortaleza escapa de la muerte como terapia de choque al trauma.

Antes de acabar la sesión nos dimos cuenta de que la sensación generalizada que dejó el cómic en nosotrxs es que podría haber dado para mucho más, con lo que supusimos que podría ser un encargo: Un tebeo didáctico para chavales sobre la figura del escapista.

Cuando creímos que la sesión estaba terminada surgió una sorpresa agradable al igual que inesperada. Si en la anterior cita pudimos degustar los bizcochos caseros, esta vez tocó un regalo sorpresa. Un regalo que se sorteó entre todos los presentes y que resultó ser una de las últimas obras de Emma Ríos, Mirror. No pudimos acabar mejor el año.

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