Con esta canción comenzábamos la sesión que daba paso a uno de esos clásicos que se deberían leer, como mínimo, una vez en la vida. Una canción amarga, disonante, claustrofóbica y que, para no perder similitudes con la novela, engancha por su complejidad y dramatismo. Una canción supuso el punto de partida a una de las charlas más interesantes de lo que va de curso. “Buenas tardes y bienvenidas/bienvenidos al cabaret del vicio”.

A pesar de que este capítulo del cómic convertido en canción (o una canción convertida en capítulo) se encuentra a mitad de la novela, el hecho de mencionarlo nos sirvió para comentar alguna de las facetas menos conocida de Alan Moore: el mundo sonoro y audiovisual. Bien es cierto que sus discos no son del gusto de todo el mundo; pero, sin duda su documental, Mindscape of Alan Moore, es de obligado visionado para todo aquel que quiera saber más de su persona y de su obra.

Una vez revisitada parte de su bibliografía nos metimos de lleno a analizar V. Lo primero que sacamos en claro fue que se trata de una obra muy adelantada para su tiempo. Ya no solo por el apartado gráfico y por las temáticas tratadas, sino por la apuesta por la exploración y la experimentación con las que se buscaba encontrar los límites del cómic.

Después de idas y venidas a determinados temas: juegos literarios, referencias bibliográficas, teatralidad, concepto de libertad, terrorismo… nos soltaron el bombazo que determinaría el resto de la sesión: V de Vendetta le lavó el cerebro a Evey.

Tras una acalorada discusión entre detractores y defensores de la teoría, a través de la cual se citaron numerosas referencias a capítulos, poses de los personajes, interactuación entre ellos, frases… nos quedamos sin tiempo para más.

Nos vemos en la próxima.