Dado el panorama actual, en el CLC nos hemos visto obligados a elegir una obra del, afortunadamente, basto catálogo de lecturas virtuales que las editoriales están poniendo a nuestra disposición y que nuestra compañera Inés está recogiendo en sus posts: Yo me quedo en casa leyendo cómics. La situación atípica nos ha llevado a decantarnos, también, por un cómic atípico: BCN Noire. Un experimento promovido por Raule, autor de la conocidísima obra Jazz Maynard, en el que 48 autorxs (sin contar con lxs invitadxs para prólogo, epílogo e ilustraciones sueltas) cuentan 23 historias diferentes sobre la Barcelona contemporánea utilizando como nexo de unión algunos de los códigos por los que se caracteriza la novela negra. Una premisa divertida e interesante que además cuenta con el añadido de mezclar autorxs ya consagradxs con jóvenes talentos. Veamos que nos depara:

Con todo lo dicho anteriormente, podría pensarse que estamos ante una obra de gran calidad pero, desgraciadamente, aunque la idea sea buena y su base bastante original, la realización y producto final deja mucho que desear. Hay algún relato de notable calidad (ninguno sobresaliente) que parece que va a hacer arrancar el tebeo, pero la mayoría de historias se mueven en una calidad media-baja que hace que poco a poco vayas perdiendo el interés por el conjunto.

El motivo: No se cumple ninguna de las premisas iniciales. Por una parte, raramente aparece ilustrada la ciudad, sus calles, sus gentes, sus personajes emblemáticos… y en su lugar nos encontramos lugares inventados que albergan historias que “parecen” hechas para otrxs antologías/fanzines/álbumes colectivos, o reciclajes de obras descartadas, a las que les han cambiado una ilustración o un par de palabras para que tenga sentido incluirlas en esta BD.

En segundo lugar, la mayor parte de relatos nos muestra una Barcelona muy alejada de su realidad, de su esencia y de sus verdaderas problemáticas. Apenas hay implicación social y política de denuncia, por lo que nos encontramos con mafia en lugar de corrupción, asesinatos a sangre fría en lugar de ataques terroristas, crisis existencial en lugar de crisis económica, pérdida de vidas humanas en lugar de pérdida de libertades colectivas… Se olvidan, deliberadamente, temas como el procés y se comentan, muy por encima, grandes problemáticas como la prostitución y la delincuencia de los barrios marginales.

Y, por último, me faltó una especie de interactuación entre historias que diese sentido y completase el álbum. Como por ejemplo: Una zona de Barcelona que apareciese en todas ellas, que toda la acción transcurriese en una barrio determinado, un personaje/objeto que actuase como eje central, un… En definitiva, un verdadero nexo de unión que me hiciese conectar, de verdad, con esa ciudad que tanto admiro y respeto.