Abrimos esta temporada del Club con la novela gráfica, desconocida para muchxs, con la que Javi Rey obtuvo el premio al mejor autor revelación en el Saló de Cómic de Barcelona 2017. Una obra que en 2019 estuvo también nominada a los Eisner en la categoría de: Mejor adaptación de otro medio; y que supuso la entrada del autor por la puerta grande del panorama comiquero nacional, después de haber hecho cosas bastante interesantes a nivel underground -y no tanto-, en el mercado franco-belga. Pero, ¿Qué se esconde a plena vista en la “Intemperie”?… vamos a verlo.

Se trata de una adaptación al cómic de la novela homónima de Jesús Carrasco. Una road-movie con tintes de western clásico -made in spain- que habla sobre la huída, el abuso de poder y la violencia como modo de vida en tiempos de sequía y escasez.

Lo primero que llama la atención, además de la sensación de soledad y los largos silencios que llenan sus páginas de poesía visual, es tanto la ausencia de los nombres de los personajes como la indefinición de tiempo y espacio -aunque éste se puedan intuir-. Esta despersonalización hace que la trama, tan dolorosa por su crudeza y realismo, se torne actual e incluso imperecedera; haciéndonos ver, a través del vacío narrativo, que el abuso y la violencia no solo están presentes en nuestros días, sino que muchas veces están silenciados.

Pero esta historia de huida no es tan solo un drama. Ya que se puede observar sus tintes de obra clásica-moderna a través del camino del héroe que atraviesa el personaje principal. Un recorrido con tintes más psicológicos que aventureros, en donde un niño recorre el legado de autoidentificación de los modelos de hombre que aparecen representados. Unos modelos, sin escala de grises, que personifican la maldad en sus múltiples formas: el abuso físico, la obstinación, la dejadez, la ira, la lascivia, la indiferencia y el sometimiento, para mostrarnos la clase de persona que no queremos ser. Para obligarnos a buscar en nuestro yo más profundo al antagonista-maestro que llevamos dentro.

Todo ello aderezado con una paleta de colores muy conseguida y con una ilustraciones sin muchas florituras pero muy efectivas que evocan al silencio y a la introspección, al calor y a la soledad, al infierno y la redención.