Con esta nueva lectura del Club, nos enfrentamos a la dura tarea de comentar uno de los cómics de los que más se ha hablado en los últimos 20 años. Una BD que ha vendido cientos de miles de ejemplares en todo el mundo y que, con el tiempo, se ha convertido ya no sólo de una de las grandes novelas gráficas del S. XXI, sino de toda la historia del noveno arte. Se trata de Persépolis: la “Ópera Prima” de Marjane Satrapi que se ha convertido, por méritos propios, en una de las pocas obras en las que crítica y público coinciden en halagos y premios. Pero, ¿qué podemos encontrar dentro de “la ciudad Persa”?:

Pues para empezar nos encontramos con una historia sincera y muy equilibrada. Una historia que explora, de manera completamente subjetiva -hay que tener presente que Marjane, para bien y para mal, pertenece a una familia de clase media acomodada- y tremendamente visceral, una etapa convulsa tanto de la vida de la autora como de la historia de su país. Si bien, podemos apreciar que existe una especie de paralelismo entre las dos -entrelazadas en lo errático, desestructurado y, por veces, anárquico de ambas situaciones- es en su vida personal donde Marjane explora todo su potencial y brilla a nivel narrativo-visual. Una narración tan vívida que nos empuja a sentir: el autoritarismo, el estado policial, la conciencia de clase, la manipulación de la información, el miedo como motor de la represión, la injusticia, la hipocresía, el fanatismo… como si lo estuviéramos sufriendo en primera persona. Una narración que denota tanta pasión y tantas ganas de vivir que, a la vez, infunde en el relato grandes dosis de humor y evita los dramatismos innecesarios y la lágrima fácil.

Es precisamente esa búsqueda de equilibrio entre humanidad, humor y drama; entre aciertos y fracasos; entre ilustración y texto… lo que consigue atraparnos de lleno. O quizás sean esas ilustraciones, tan denostadas en aras del guión, las que, -con su ausencia de fondos, sus trazos pseudoinfantiles y su tonalidad en b/n puro- quiten intensidad a la narración y, a la vez, nos recuerden que nadie está exento de vivir la misma situación. Tal vez sea que, cuando leemos Persépolis, nos damos cuenta de lo equivocadxs que estábamos con Irán y aprendamos a apreciar la belleza de un país riquísimo en todos los sentidos. O igual es que cuando nos encontramos una historia como esta: Una historia de vida en tiempos de muerte, no veamos otra salida que llamar al inconformismo y a la lucha por la libertad (individual y colectiva)… Sea cual sea el motivo por el que adoramos Persépolis, no podemos decir otra cosa que no sea: Es un tebeazo.

Si aún no lo has leído, no pasa nada: respira hondo, abre la primera página de tú/su vida, camina y sé valiente. Aunque por el camino te des cuenta de que, que al contrario de Marjane… has vivido gran parte de tu vida con miedo.