¿Obra maestra o refrito de ideas inconexas?. ¿Uno de los grandes pensadores de nuestro tiempo o un showman charlatán?. Alejandro Jodorowsky y su “El Lama Blanco” han abierto la caja de los truenos en una de nuestras sesiones más movidas. Defensores y detractores nos enfrentamos en una lucha intelectual por saber la verdadera motivación del autor; por entender su imaginerio particular y descubrir si su obra es una patraña filosófico-espiritual que usa para mofarse de la cultura moderna, o, sin embargo, nos ofrece relatos de vida que nos ayudan a comprender, madurar y subsanar errores de la nuestra. Sea como fuere esta obra no ha dejado indiferente a nadie. Psicomagia, Metagenalogía, Milenarismo… ha llegado la hora de las tortas.

Para comenzar, en un momento de tregua antes de la tormenta, presentamos un montón de obras relacionadas entre las que destacaban, además de la extensa bibliografía del autor, dos cómics y tres novelas. En cómics no pudimos dejar de reseñar una de las grandes obras del Maestro Tezuka, Buda. Una obra ganadora de dos premios Eisner que desentraña la vida de Siddharta Gautama desde algunos años antes de su nacimiento hasta el legado tras su muerte después de convertirse en Buddha. Una obra trepidante, excelentemente dibujada y con una gran sensibilidad que explora la vida en una India regida por el sistema de castas. Por otro lado teníamos a Promethea, del también controvertido y polifacético Alan Moore. Una obra con cuatro Eisner cuyo eje central es la magia, la mitología y la espiritualidad. Un auténtico cóctel molotov para el cerebro con unas ilustraciones que te dejan sin aliento y que no dejarás de contemplar una y otra vez.

Antes de centrarnos en la obra de Jodorowsky presentamos tres libros: Siddharta de Herman Hesse, El tercer ojo de Lobsang Rampa y Muchas vidas muchos maestros de Brian Weiss. Los tres, muy cercanos a la espiritualidad budista y a la predestinación (ejes centrales de la obra que teníamos entre manos), exploran el inconsciente humano y recalculan los límites psicológicos, temporales y físicos del hombre.

En cuanto a la obra de Jodorwsky presentamos dos libros: Manual de Psicomagia y Metagenealogía. Dos obras que resumen el pensamiento del autor en los últimos años y en la que se entremezclan psicología, chamanismo y teatro para intentar conjugar el lado racional y el lado mágico del ser humano. La espiritualidad, el desvancimiento del ego, la influencia de nuestrxs antepasadxs en nosotrxs, la curación de traumas a través de la sanación inconsciente… son algunos de los temas que podemos encontrar en ellos.

Después de esta introducción, ya de por si extensa, dimos paso al cómic. Paradójicamente, su mejor apartado, las ilustraciones, tuvieron muy poco peso en la sesión. Todos teníamos ganas de hablar del autor y “pasamos” por alto un trabajo exquisito, con un dominio del color muy inteligente (jugando con diferentes tonalidades y un tono predominante en cada uno de los capítulos). Un trabajo que a pesar de que predomina un cierto corte clásico de disposición de página, ostenta una estructura bastante novedosa que entronca perfectamente con el carácter onírico de la historia. Un dibujo muy orgánico que recibió grandes elogios de todos los presentes y gracias al cual acuñamos un nuevo término: dibujantes artesanos. Con este se pretende denominar a aquellos ilustradores que elaboran sus obras sin utilizar apenas las nuevas tecnologías.

Ya metidos de lleno en la figura de Jodorowsky, destacamos su carácter polifacético (guionista de cómics, escritor de teatro, ensayo y cine, poeta, director de cine, actor, showman…), su enorme cultura y carácter extrovertido; pero encontramos bastantes altibajos en su obra (no sólo en cómic). Tras la frase: “no sé si es un genio o un payaso que se intenta reír de los demás”, un miembro del club habló de los inicios del movimiento pánico. Un movimiento intelectual, con un Fernando Arrabal (El milenarismo va a llegar) en estado de gracia, en el que una corte de nuevos pensadores se dedicaba a desbaratar cualquier atisbo de cordura en un plató. Redundando en su faceta de showman, se habló también del espectáculo que presentó hace un par de años en la ciudad: Cabaret Místico. En él, sin ningún típico de guión previo y con la única premisa de basar su espectáculo con el contacto directo del público, Jodorowsky preguntaba acerca de las problemáticas de los allí presentes y les ayudaba con sus miedos y frustaciones. Según varios asistentes fueron más de dos horas de espectáculo que, gracias a su poder como comunicador, se pasaban en un suspiro y se hacían muy amenas.

Centrándonos en la obra y dejando a un lado su persona, comentamos la obsesión por la predestinación, la violencia y como lleva al límite -físico, intelectual y emocional- a cada uno de los personajes, ya no sólo en ésta sino en todas sus obras. Llamó la atención el exceso de violencia, por veces gratuita, y la capacidad de mezclar infinidad de cosas (cristianismo, budismo, colonialismo, misticismo, magia, elementos sobrenaturales…) no siempre de la manera más acertada. Sin embargo admiramos la capacidad de contarnos una historia para nada lineal, que aunque cree escepticismo, deja de ser un viaje iniciático para convertirse en un viaje histórico, filosófico, mágico, místico, humano y sobrenatural.

Terminamos la sesión dejando a un lado el carácter espiritual (que provocaba más escepticismo en los asistentes) para centrarnos en el carácter humano; en la revolución como individuo. Y es que estamos también ante un relato tremendamente existencialista en donde el viaje intrínseco hacia el interior y las decisiones que se toman al tener consciencia de quién eres como individuo acaban por convertirte en la persona que realmente debes ser.

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