Terminamos esta temporada del CLC con The Fade Out», una obra, coloreada por Elizabeth Breitweiser y escrita e ilustrada por Ed Brubaker y Sean Phillips, (que conforman también el equipo creativo de Criminal -obra de referencia del género negro, que ha cosechado multitud de premios entre los que destacan 3 Eisner-), que se erige como una de las grandes novelas americanas de género negro. Y si, decimos novela y no novela gráfica.

Un cómic atípico y a la vez completamente necesario que desenmascara, desde un punto de vista realista y excesivamente documentado, la realidad detrás de las cámaras de «la fábrica de los sueños» a finales de los años 40. Una época convulsa en lo social y excesivamente conservadora en los ideales, que destapa la doble moral estadounidense en plena época del macartismo. Comencemos la «caza de brujas».

The Fade out es un interesantísimo y complejo thriller que sirve como retrato cruel y veraz de la sociedad americana de postguerra. Acabada ya la II Guerra Mundial y sin ningún enemigo contra el que combatir, el país, amparado por las ideas conservadoras del senador McCarthy, libra una lucha interna para tener ocupada y controlada a la población a través del miedo.

Como alivio para lxs ciudadanxs y opio para un pueblo dormido y deprimido, la industria de Hollywood vive su época de mayor esplendor gracias a un exhaustivo control de las superproducciones que hace que, poco a poco, imperen la hipocresía, las mentiras y la violencia. Éstas completamente silenciadas por políticos y empresarios son la antesala del mundo que está por venir; el mundo en el que estamos inmersos: un mundo controlado por el poder y el dinero.

Tras este telón de fondo nos encontramos con una historia, simple y reconocible en un principio -aunque transgresora con los arquetipos del género-, que se va complicando poco a poco hasta llegar a un desenlace desgarrador. Un guionista de cine, con un bloqueo creativo debido al estrés postraumático que le ha causado la Guerra, se encuentra en el sitio equivocado en el momento incorrecto y se ve obligado, no sabemos si por azar, a investigar un asesinato. El personaje, que ha dejado parte de su ser en la guerra, va avanzando en la investigación, -que sirve como excusa para mostrarnos multitud de referencias a películas y anécdotas de autores y personajes-, mientras la industria le va arrebatando la poca humanidad que aún le queda. Comenzando cómo héroe pero convertido al instante en fracaso, acaba siendo un títere más del poder. Un títere más de una industria capaz de crear y hacer «desaparecer» -Fade out es desaparecer en inglés- modas, ideologías, libertades e incluso personas. Una industria armada con influencias y regida por el control de masas que refleja el verdadero ideal oculto americano: El dinero es poder.