Estamos en el año 1986. Un año antes, el superhéroe atormentado por antonomasia estaba pasando por el declive más grande de su carrera. La quincuagésima repetición de una serie de televisión tan Naif como sus PAFF, PUMM… y unos cómics en los que Batman era más un detective de sombrero de copa que un tarado con capa, estuvieron a un tris de llevar al murciélago a la tumba. Pero estamos en 1986 y por aquella época Frank Miller sabía lo que se hacía. Y lo hizo, al redefinir el futuro del personaje con Batman: DK, un álbum que presenta a un superhéroe viejo, lento y decrépito que, a pesar de haber colgado las mallas hace tiempo, se ve obligado a volver a ejercer su lucha contra el crimen.

Con este cómic sin precedentes el futuro del personaje estaba resuelto, y no solo a nivel de ventas. El éxito de críticas encumbró al Ciudadano de Pecado al estrellato. Pero, ¿que pasaría con el Batman de ahora?, ¿qué habría que hacer para que el resurgimiento del Caballero Oscuro no se produjese solo en su versión futurista?. Pues muy fácil, no hay futuro si pasado así que por qué no contamos la historia desde el principio; y, ¿Por qué no se le había ocurrido a nadie antes?.

Dos años, fue el período que se tuvo que esperar para poder obtener en las librerías el año uno. Un cómic que trasciende cualquier etiqueta y que nos explica de manera coherente y sin fisuras el por qué de la idiosincrasia del superhéroe. ¿Solo de Batman?, pues no. Estamos hablando de dos vidas paralelas que se entrecruzan en la lucha contra el crimen de manera antagónica. Por un lado el, aún no comisario, Gordon, que ve como su reputación mediática va cobrando cada vez más fuerza siendo el único policía no corrupto de la ciudad. Por otro lado Bruce Wayne, un multimillonario personaje público que, a base de excentricidades, enmascara mediáticamente su verdadera vida. Un ensayo y error constante que tiene como telón de fondo el personaje más emblemático de la obra, Gotham. Opresora y peligrosa en los lápices de Mazzucchelli, oscura y tétrica en el color de Lewis. Una ciudad acechante, intimidadora y escalofríante que imprime una sensación de desasosiego en el lector tan solo con mirarla. Una ciudad rota por el dinero y la corrupción. Una ciudad con demasiados secretos.

Secretos como los que esta tarde desvelaremos en nuestra nueva sesión del Club de Lectura de Cómics y del que aún puedes participar comentando este o los cómics que quedan por venir. Llama al 981184298 y apúntate.

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